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La conservación de pinturas al óleo y sus factores de deterioro

La conservación de obras de arte tiene como finalidad evitar daños futuros en la obra, gracias al conocimiento de los riesgos potenciales de deterioro.

Estas intervenciones pretenden frenar los factores de degradación de un cuadro, actuando indirectamente para proporcionar a la obra unas condiciones medioambientales adecuadas, o correctos sistemas de almacenaje, exposición y transporte, o bien con intervenciones directas sobre la obra estabilizando los materiales que la constituyen.


Factores de deterioro de los cuadros:

El exceso de iluminación es uno de los peligros para la conservación de la pintura. La radiación ultravioleta presente en la luz solar y artificial provoca la oxidación de los barnices y degrada los colores.

Los efectos nocivos de la luz son proporcionales a los tiempos de exposición, pudiendo producir el amarilleamiento de barnices y aceites.

La mayoría de los barnices antiguos están compuestos de resinas naturales mezclados a veces con aceites secantes. Es importante protegerlos de una luz fuerte para retardar la oxidación y el oscurecimiento del cuadro.

El exceso de luz directa puede provocar la decoloración de los pigmentos más inestables, como son los de origen orgánico, las lacas o el resinato de cobre, que se oscurece.

El aglutinante en la pintura al óleo protege el pigmento y hace que sea mucho más resistente a la acción de la luz que en otras técnicas. Los cambios de color no son muy patentes y la degradación sólo la apreciamos en las partes que han estado tapadas durante largo tiempo. (Bajo el marco, donde se observa la diferencia de color con la parte expuesta.)


Consejos para conservar los cuadros:

Es necesario conservar cada cuadro en sus niveles de humedad habituales y no exponerlo a cambios bruscos.

Las condiciones ambientales óptimas de conservación tienen que ver con tres elementos fundamentales: humedad, temperatura e iluminación.

Se aconseja una iluminación que no se superior a 150 lux para pintura al óleo. En el caso de dibujos y acuarelas donde los pigmentos no tienen protección no se recomienda pasar de 60 lux.

En cuanto a la humedad relativa, entre 40 / 55 % se considera condiciones adecuadas para los cuadros.

Se deben evitar focos que iluminen de forma constante al cuadro ya que esto supone un aporte de luz y calor innecesario.

Lo ideal es iluminar los cuadros de forma indirecta, de ésta forma también evitamos los molestos brillos al contemplar la pintura.


¿Cuáles son las principales causas de deterioro en los cuadros?

El examen periódico de las obras para comprobar su estado de conservación es fundamental para poder frenar a tiempo un posible deterioro y prevenir mayores daños, así como evaluar si la obra está en condiciones de resistir un traslado.

La humedad relativa alta favorece la aparición de problemas de biodeterioro. La existencia de materiales orgánicos en la técnica de preparación con la utilización de colas animales también favorece el crecimiento de hongos y microorganismos debido a la contaminación atmosférica y un pH ácido.

Los hongos descomponen los lienzos; con la descomposición el tejido se oxida y se oscurece, al deteriorar el lienzo este pierde la elasticidad y resistencia.

Los soportes en pintura, compuestos de materiales como tela o madera, reaccionan al cambio de humedad ambiental debido a su carácter higroscópico, se producen contracciones y dilataciones en el soporte, con los consiguientes daños en la preparación y capa pictórica. La pérdida de flexibilidad que sufren con el tiempo, provoca que no sean capaces de adaptarse a esos cambios y en consecuencia aparecen los craquelados y desprendimientos de la policromía y preparación.

Al observar la superficie del cuadro hay que evaluar los daños distinguiendo entre craquelados y levantamientos “no peligrosos” y aquellos que corren un riesgo inminente de desprenderse, con la pérdida correspondiente de policromía.

Los golpes pueden producir deformaciones o rajas si la tela está muy debilitada por la oxidación. La excesiva tensión y vibraciones son responsables de la formación de craquelados y desprendimientos.

El tensado del cuadro es importante para la conservación de la obra, puesto que puede sufrir mayores deterioros, debido a las vibraciones y ondulaciones de la tela. Esto influye en la estabilidad de la preparación y capa pictórica, produciéndose desprendimientos y pérdidas.


¿Como limpiar nuestra colección de arte?

Para la limpieza periódica del cuadro, lo mejor es emplear un plumero suave, que retire el polvo de la superficie.

Evite la acumulación de contaminantes atmosféricos, son un factor de degradación puesto que el oxígeno produce la oxidación de los barnices.

Nunca emplee ningún tipo de producto de limpieza sobre el cuadro y menos. Solamente un paño seco y suave.

Revise que no hay zonas delicadas que puedan sufrir pérdidas al retirar el polvo.

Para cualquier consulta sobre posibles deterioros en sus obras de arte no dude en ponerse en contacto con restauración de arte y si necesita realizar una restauración de un cuadro de su colección disponemos de taller de restauración en Madrid.

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Alfonso Castrillo Carpintero

María García Mora

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